Exfoliante¡Estrenamos sección!, y he querido hacerlo con esta exfoliante natural, una mascarilla casera que llevo utilizando más de 10 años y que nunca me defrauda.

Antes de empezar a utilizar este remedio natural había probado decenas de varias marcas y, desde que encontré ésta en una revista que leía de adolescente y la probé, no utilizo otra exfoliante facial, porque es muy sencilla de hacer y de aplicar, y se usan productos que siempre tenemos en nuestra cocina, además de que deja la cara limpia, suave y brillante.

Para hacerla, solo necesitamos un recipiente  en el que se pone un puñadito de azúcar blanco. En el mismo recipiente, se añade aceite de oliva (mejor si es virgen) poco a poco, hasta que quede una masa uniforme pero nunca líquida. Si se os va la mano con el aceite, siempre podéis rectificarla de azúcar hasta que quede la textura deseada. ¡Y ya está! ¡Preparada la exfoliante natural!

Para las que tenéis un cutis graso, podéis añadir a la mascarilla casera un chorrito de limón exprimido y remover, para que ayude a deshaceros de la molesta grasa facial.

FORMA DE APLICACIÓN

Para aplicarla, debéis tener el rostro limpio y seco. Lavaros con un jabón clásico sería suficiente.

Después, cogéis con las manos un poco de la mezcla que habéis preparado y la aplicáis  por toda la cara e incluso en el cuello. No es necesario apretar, ya que podéis irritar la piel. Lo mejor es masajear en círculos durante al menos 3 minutos (y hasta cinco), haciendo hincapié en las zonas en las que solemos tener más impurezas, es decir,  nariz, barbilla y también en los pómulos (justo debajo de los párpados inferiores).

A continuación dejamos reposar la exfoliante en la piel durante otros cinco minutos, tras lo cual, aclaramos con agua tibia y secamos suavemente con una toalla.

Cuando terminéis notaréis vuestra piel limpia, tersa y súper hidratada.

Esta exfoliante natural podéis utilizarla también para el resto del cuerpo, pero si tenéis, para piernas, codos y rodillas que son pieles más duras, se puede sustituir el azúcar blanco por azúcar moreno, que tiene un grano algo más grueso y limpia más profundamente. Eso sí, no utilicéis ese tipo de azúcar para la cara, puesto que es una piel muy sensible y podéis dañarla con mucha facilidad.

Yo tengo como costumbre aplicármela entre una y dos veces a la semana, así me cuido de tener el cutis lo más limpio posible de puntos negros e impurezas ya que, al no verme la piel, puedo tenerla muy sucia sin saberlo.

¡Probadla y me contáis!

 ¡Besos!