¡Hola! Hoy quería compartir con vosotras este post de lifestyle, porque cuando llega el verano es importantísimo saber como cuidar la piel por dentro y por fuera para exponernos al sol. Si seguimos algunos sencillos pasos, conseguiremos un bronceado brillante, prolongado y, lo que es más importante, cuidar nuestra piel de los efectos nocivos de los rayos solares.

Para preparar la piel para enfrentarse al sol, os recomiendo que os exfoliéis la piel bien (pero ssuavemente) al menos una vez a la semana, y si aún no habéis empezado a tomar el sol, podéis hacerlo hasta dos veces por semana. En el mercado hay muchas exfoliantes corporales muy buehnas, pero si queréis hacerla casera, ya sabéis, podéis utilizar mi exfoliante natural. Con este paso conseguiréis eliminar la piel muerta, con lo que conseguiréis un bronceado más elegante y luminoso.

También es súper importante tener la piel súper hidratada. Cuanto más hidratada esté vuestra piel, más os cogerá el sol y, lo más importante, menos probabilidades tendréis de quemaros. Por eso es muy recomendable que os hagáis con una buena crema hidratante para después de la ducha y os la apliquéis todos los días.

Por último pero no menos importante, un consejo obvio para cuidar la piel del sol:  es mucho más importante de lo que mucha gente cree utilizar protección solar siempre que nos expongamos al sol. Y cuando hablo de protección solar no me refiero a la protección factor 4 o 6 que venden en todas partes, y ni siquiera los de factor 15. Los rayos del sol cada vez son más peligrosos, y lo más acertado es utilizar protección 50 y, nunca olvidarnos de ponérnosla de nuevo cada dos horas.

Debemos descartar el mito de que cuanta menos crema protectora nos ponemos, más morenos estaremos. Definitivamente eso es falso. Lo único que consigue la gente que no utiliza protección es quemar su piel, con el consiguiente color rojo chillón tan feo, y, después de eso (y de lo que duele), pelarse. ¿De verdad alguien quiere un moreno así? Yo no lo creo.

Además, todos sabemos que debido a la exposición solar irresponsable, están creciendo las enfermedades de la piel de todo tipo, llegando incluso al tan temido cáncer de piel.

Pero… ¿Y cómo cuidamos nuestra piel desde dentro?

Lo hemos oído cientos de veces. La piel hay que hidratarla por fuera, pero también desde dentro, así que cuando toméis el sol, es importantísimo beber agua, agua y más agua. Y creedme, no cuentan las cervecitas ni ninguna bebida con alcohol, ni tampoco refrescos azucarados que pueden ayudar a la deshidratación. Es mejor apostar por agua mineral o bebidas naturales como zumos caseros o tés helados.

Para exponernos al sol, también es muy beneficioso ingerir grandes cantidades de beta-carotenos naturales, ya que se abren paso hasta las células de la piel y la protegen de los rayos UV desde dentro hacia afuera. Alimentos como la yema de huevo,

espinacas, zanahorias, calabaza, brócoli, tomate, melón, melocotones, , o

pimientos contienen cantidades ingentes de beta-carotenos que os protegerán de los efectos nocivos de los rayos del sol.

Mi recomendación es que intentéis tomar al menos una ración de beta-carotenos diaria, aunque cuantos más alimentos de este grupo toméis mucho mejor. No tengáis miedo de tomar demasiado, porque al ser sustancias obtenidas de manera natural, el cuerpo elimina las que no necesita.

Por último, no olvidéis tampoco utilizar un buen after sun tras una exposición prolongada al sol, ya que ayudará a extrahidratar vuestra piel y a eliminar el calor acumulado en ella.

Y ahora, estáis preparadas para disfrutar del sol durante todo el verano sin sufrir quemaduras?

¡A lucir un bronceado bonito y saludable!

 

¡Mil besos!